Los números 1 certificaron en Barcelona que vuelven a estar en plena forma. El no haber estado en las finales de Granada y Madrid, sumado a la aparición de la dupla sensación Mieres-Lima, había generado comentarios en el ambiente y se hablaba de un cambio generacional. Habrá que esperar un poco más, porque hay Juan y Bela para rato.
Fue un triunfo con corazón, con rabia, y festejado como si fuera el primero para estos “monstruos” del pádel. Viven con la presión que tienen siempre los mejores en cada disciplina. La misma que sufre por ejemplo Rafa Nadal, que está “condenado” por la gente a tener que ganarlo todo y a escuchar la palabra “fracaso” cuando no logra su quinto Roland Garros consecutivo.
Juan y Bela son los primeros críticos de Juan y Bela. Saben y reconocen que les falta rodaje, que al no compartir un entrenamiento diario les resta posibilidades. Incluso, preveían que recién en Valladolid estarían en su mejor forma.
Pues se adelantaron dos torneos, y si bien es cierto que no fueron espectaculares, fueron muy efectivos a la hora de resolver los partidos.
Y eso ocurrió en la final, porque ninguno de los cuatro, ni Juan, ni Bela, ni Cristian, ni Seba, nos regalaron un buen espectáculo y con poco les bastó para llevarse el aplauso de los más de 2.200 espectadores que colmaron las gradas del Real Club de Polo.
Tal vez, después de lo vivido en las semifinales, esperábamos más. La final nos dejó gusto a poco. Faltó la calidad de Juan y Cristian. Faltó la emoción. Faltó la lucha. Fue un 6/4 – 6/2 y punto.
Todo se lo habían gastado el sábado, cuando la gente vibró y enloqueció en las tribunas. Primero con el interminable partido de Bebe y Gaby ante Seba y Cristian, y luego con el emocionante duelo de los campeones contra Juani y Pablo.
Este último era “EL” partido, así con mayúscula. Había mucho en juego y una herida abierta desde Madrid. Por eso Juan y Bela salieron a “matar” y sorprendieron con el 6/1 del primer set, como para remarcar quienes son los número 1. Pero luego les tocó sufrir y mucho. Y una clara muestra de la tensión vivida fue ese grito desgarrador de Bela tras el punto que certificaba el pase a la final.
Llevamos tres torneos, con tres finales y tres campeones diferentes. Cuesta recordar un comienzo así, con un nivel tan parejo entre las principales parejas. La aparición de la dupla Lima-Mieres en el circuito, con un pádel agresivo y veloz, ha hecho despertar a los de arriba, sabedores que habrá que darlo todo y más para mantenerse allí arriba.
La revancha de Navarro-Salazar
La final femenina fue muy diferente, aquí sí hubo más emoción e incertidumbre, y en el duelo entre las número 1 el triunfo fue para Carolina Navarro.
El título fue un regalo para Alejandra Salazar que en esta misma pista vio como se le terminaba la pasada temporada, tras la grave lesión de rodilla.
El primer torneo de chicas confirmó las parejas que estarán en la lucha y sirvió para ver en acción a las nuevas parejas.
En este capítulo debemos destacar la actuación de Eva Gayoso junto a la malagueña Patricia Mowbray, también de Cecilia Reiter y Paty Llaguno que alcanzaron las semifinales y esperábamos algo más de Paula Eyherabuibel y Anita Fernández, quienes seguramente con más rodaje estarán en las definiciones de los torneos.
Lo cierto es que las dos parejas candidatas llegaron a la final. Carolina y Alejandra se mostraron muy compenetradas al comienzo y resolvieron rápidamente el primer set. Luego vino la reacción de Cata y Valeria, que supieron mantener la ventaja obtenida en el primer punto, cuando rompieron el servicio de Carolina.
Y en el último set, nuevamente las campeonas por delante al inicio, logran igualar Cata y Valeria, máxima emoción, hasta que un break en el octavo juego terminó por decidir el título.
Habrá que esperar hasta Valladolid, dentro de 15 días, para volver a ver en acción a las chicas y extraer conclusiones más claras de cómo se desarrollará esta temporada.
Textos: Oscar Solé
Fotos: Mediobarco/PPT